Esta noche se celebra el mayor espectáculo anual a nivel europeo: Eurovisión. Tras la victoria de Loreen con su "Euphoria" el pasado año, Suecia, para sorpresa de muchos, no eligió Estocolmo, sino Malmö, como sede de la 58ª edición del Festival Europeo de la Canción. En 2009, nosotros hicimos un viaje Interrail y, curiosamente, pudimos conocer esta agradable ciudad de unos 300.000 habitantes, la tercera más grande del país.
La llegada a Malmö fue, cuanto menos, curiosa. Partiendo de Berlín, cogimos un tren que nos llevó hasta la costa alemana. Allí, se introdujo en un ferry (sí, sí, el propio tren dentro de un barco) y cruzó el mar Báltico hasta llegar a Malmö, que es una ciudad costera. Por todo esto sólo tuvimos que pagar un suplemento con nuestro billete Interrail. Además, "afortunadamente", el ferry se retrasó, y nos ofrecieron un buffet gratuito de desayuno para compensarnos.
Una vez allí, nos pusimos en marcha, ya que nuestro paso por Malmö iba a ser muy breve. Su colorido ayuntamiento nos recibió junto a los canales, por los que se puede contratar un paseo en barca. Desde ahí, dimos un paseo por sus tranquilas calles, cargadas de historia. Testigo de ella era la iglesia gótica de San Pedro, del siglo XIV, con una espectacular torre de 105 metros de altura.
Y si hablamos de torres, resulta imposible no fijarse en la Turning Torso, de 190 metros. Es un edificio residencial, el segundo más alto de Europa, y obra de un español: Santiago Calatrava. Esta espectacular construcción sorprende a cualquiera estando en una típica ciudad nórdica de casas bajas. Y, como contraste, en el Slottsparken/Kungparken de Malmö encontramos un pintoresco molino antiguo, el Slotts möllan, junto al cual es difícil resistirse a la tentación de fotografiarse.




